La noche en Wrigley Field se tiñó de frustración para los locales cuando los Miami Marlins desataron una ofensiva implacable de seis carreras en la duodécima entrada para asegurar una victoria por 8-2 sobre los Chicago Cubs. Con este contundente triunfo, la novena de Miami detuvo en seco el impulso de los visitantes en su búsqueda de asegurar un boleto como comodín en la Liga Nacional.
El batazo clave llegó de la mano de Griffin Conine, quien conectó un oportuno sencillo productor hacia el jardín izquierdo para romper la igualdad y mandar al plato a Esteury Ruiz. La pizarra se abrió por completo con un desfile ofensivo que incluyó imparables remolcadores de Jakob Marsee y un doble batazo definitivo de Joe Mack que coronó el jugoso rally de seis anotaciones.
Los Marlins (77-80), que venían de tropezar en tres encuentros consecutivos, demostraron carácter en entradas extra tras un duelo cerrado. Kyle Stowers también aportó a la causa ofensiva al conectar su cuadrangular número 20 de la campaña en el sexto episodio, mientras que Josh Ekness se acreditó la victoria desde el montículo tras laborar una entrada sin permitir libertades.
El drama de las entradas extra y la muralla defensiva
El camino hacia la victoria no fue sencillo para la novena floridana. En el décimo capítulo, los Cubs tuvieron la oportunidad dorada de dejar tendidos a los visitantes al llenar las bases con dos outs. Sin embargo, el intermedista Javier Sanoja se vistió de héroe con una brillante intervención defensiva, realizando una deslizada espectacular para robarle el imparable de la victoria a Pedro Ramírez y mantener a Miami con vida en el compromiso.
Por su parte, Chicago (87-70) dejó escapar una ocasión propicia para sellar su pase a los playoffs, combinada además con la victoria de los Arizona Diamondbacks ante Colorado. La escuadra de Chicago comparte ahora la cima de los puestos de comodín en el viejo circuito junto a San Diego y Philadelphia, manteniendo un cierre de torneo sumamente tenso en la Liga Nacional.
¿Podrán los Marlins mantener el ritmo en el cierre del calendario?
El conjunto de Miami mostró destellos de gran béisbol colectivo, aprovechando el desgaste del bullpen rival en un juego que se extendió hasta las 12 entradas y duró más de cuatro horas. Con la serie en marcha y la mirada puesta en el futuro inmediato, el equipo busca cerrar la temporada con mejores sensaciones de cara al invierno.
¿Demuestra esta exhibición en territorio ajeno que el talento joven de Miami tiene lo necesario para sacarle un susto a cualquier contendiente en el futuro?
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