La presencia del presidente Donald Trump en el Hard Rock Stadium durante la final del College Football Playoff dejó mucho más que una derrota por 27-21 para los Miami Hurricanes ante los Indiana Hoosiers. Meses después de aquel 19 de enero, el partido volvió al centro de la conversación nacional por un supuesto fallo en las comunicaciones.
El detonante fue una declaración del entrenador de Texas, Steve Sarkisian, quien aseguró que los headsets de Miami se cortaron durante la última serie ofensiva del encuentro debido a la salida anticipada del mandatario. Según Sarkisian, el protocolo de seguridad presidencial apaga las líneas de comunicación cuando el jefe de Estado cambia de ubicación dentro del estadio.
Sin embargo, el relato de Sarkisian fue desmentido tanto por fuentes internas de Miami como por el propio head coach de Indiana, Curt Cignetti. Los reportes señalan que el apagón tecnológico sí existió, pero ocurrió alrededor de la marca de los siete minutos del último cuarto, afectando brevemente a ambos equipos durante una jugada de anotación de los Hurricanes, y no en la posesión final que selló el título de los Hoosiers.
La aclaración de Curt Cignetti
Cignetti no tardó en salir al paso de las versiones que comenzaron a circular con fuerza en las redes sociales. El estratega de Indiana explicó con precisión temporal lo sucedido en el emparrillado de Miami Gardens.
“Cuando el presidente Trump se fue del juego alrededor de la marca de los siete minutos del último cuarto, hubo dos o tres jugadas en las que estuvimos en defensa y no pudimos escuchar nada”, relató Cignetti en declaraciones recopiladas por medios especializados. En esa misma ventana temporal, Miami encontró la zona de anotación con un pase de 22 yardas de Carson Beck a Malachi Toney con 6:37 en el reloj, recortando la desventaja a 24-21.
No obstante, el técnico de los Hoosiers fue categórico al descartar que el problema técnico se hubiera prolongado hasta el último suspiro del partido. La última oportunidad de los Hurricanes llegó con 1:42 por jugar desde su propia yarda 25, avanzando hasta la yarda 47 de Indiana antes de que Jamari Sharpe interceptara a Beck a 44 segundos del final para asegurar la victoria y el campeonato.
Un debate cerrado en el terreno
Las fuentes consultadas por CBS Sports confirmaron que el protocolo de seguridad presidencial genera interrupciones en los sistemas de comunicación de los cuerpos técnicos, un factor que los equipos deben contemplar ante la frecuente asistencia de Trump a grandes eventos deportivos en su segundo mandato.
Pese a la controversia artificial instalada en el entorno digital, la evidencia y los protagonistas coinciden en que el desenlace de la final se decidió dentro del campo de juego. ¿Consideras que este tipo de incidentes de seguridad deberían regularse para evitar cualquier suspicacia en partidos de máxima exigencia?
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