Los Miami Dolphins se adentran en la Semana 4 de la temporada 2026 de la NFL buscando desesperadamente su primera victoria del año, enfrentando a los Minnesota Vikings en medio de un profundo proceso de reconstrucción que abarca desde la presidencia hasta el roster. Tras tropiezos iniciales frente a Las Vegas Raiders y San Francisco 49ers, y una reciente caída donde sufrieron el impacto de Patrick Mahomes, el equipo de la Florida carga con una pesada losa: son el único conjunto de toda la liga que registra cero sacks en lo que va de campaña.
La presión sobre la unidad defensiva y, en particular, sobre el pass rush es asfixiante. Chop Robinson, en su tercera temporada en la NFL, afronta el reto de consolidarse como el líder indiscutible para incomodar mariscales rivales y aliviar la carga de una secundaria joven. Aunque el saldo sigue en blanco en el casillero de capturas, el linebacker Jordyn Brooks destacó que el duelo ante Kansas City dejó señales de mejoría al golpear cinco veces a Mahomes y alterar su ritmo en el emparrillado.
El reto de frenar a Minnesota
El choque contra los Vikings llega en un momento bisagra para evaluar si el conato de presión visto en la jornada anterior se traduce por fin en resultados tangibles. Con cambios estructurales en todas las líneas del club, la paciencia institucional choca de frente con la exigencia competitiva del terreno de juego. Detener la ofensiva de Minnesota requerirá que el esquema defensivo logre lo que no ha podido en tres semanas: derribar al mariscal rival antes de que dicte el compás del partido.
¿Podrá la defensiva de Miami estrenar su cuenta de sacks y cambiar el rumbo de su temporada frente a los Vikings?
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